Experiencias, vivencias, reflexiones y comentarios

Por Eduardo Zúñiga Sánchez, ‘El Cartero”

AUSTINAmigos:

Esta es mi primera colaboración que tengo el gusto de escribir para ustedes en este ejercicio, aprovechando la oportunidad que se me brinda al publicarse el contenido de la misma, que no lleva otro fin más que el de compartir con quienes me brindan la oportunidad de su atención, mis ideas, mi forma de ver las cosas y sobre todo mis vivencias y experiencias de la vida.

Naturalmente, que mi deseo para ustedes, será siempre de dicha, ventura y felicidad, deseando que este año la salud esté siempre presente, que el bienestar sea nuestro compañero y que tratemos de ser felices a toda costa.

Dicho lo anterior, paso a exponer diferentes temas.

Para el ignorante “Donad Trump”

Nuestro vecino del Norte, desde nuestra Independencia ha tenido una intromisión fatal en el destino de nuestro País. En 1820 un grupo de migrantes gringos que se decían españoles de la anterior Luciana que perteneció a España, al mando de Moisés Austin, solicitaron permiso a Iturbide para establecerse en  el territorio de Texas, que junto con Coahuila formaban un solo estado. Más adelante -siete años posteriores- Guadalupe Victoria, que fue  nuestro primer presidente y que por nombre llevaba el de Félix Fernández, fue informado que de cada 10 habitantes, 9 eran gringos y no españoles como lo habían dicho y que además eran esclavistas.

En 1834, estos gringos ya considerados invasores, al mando del propio Austin, exigieron a México la separación del territorio citado que era parte del nuestro; más adelante, en 1836, el fatídico Antonio López de Santana salió a combatir a estos rebeldes y fue derrotado totalmente en la llamada “Batalla de San Jacinto”, pues habiéndose apostado a escasos 800 metros de aquellos gringos rebeldes, cuyas fuerzas eran mucho menores, en vez de atacarlos en aquel momento, prefirió descansar y fornicar, dice la historia, con una mulata cómplice que le fue enviada ex profeso, siendo sorprendido cansado y ¡sin pantalones!

Después de ser capturado y amenazado de muerte, firmó los “Tratados de Velasco”, a pesar de saber que, a un día de jornada, el general Filisola se trasladaba en su ayuda con un ejército numeroso que podía haber derrotado a los alzados, firmándose de esta manera la primera pérdida de nuestro territorio.

En 1844, James K Polk, presidente de los Estados Unidos, hizo a través de su enviado, John Sleider, la propuesta de la compra de California y de Nuevo México, que eran de nuestro País, pero José Joaquín de Herrera, 15o presidente mexicano, rechazó esta oferta mandando al carajo a dicho emisario, a quién ni siquiera recibió.

Santa Ana, que por su anterior traición había sido desterrado a Cuba, aconsejó a Polk cómo debilitar y atacar a nuestro País a través de un bloqueo marítimo en Veracruz, que impidiese el surtimiento de armas y provisiones para el Ejército mexicano, pidiendo por todo esto 20 millones de pesos y ofreciendo una rendición incondicional si se le apoyaba para regresar al poder, como sucedió más tarde.

Señala la historia, que no obstante de que ya los gringos nos habían robado Texas, no respetaron los Tratados de Velasco y desplazaron sus ejércitos hasta Matamoros, iniciándose de esta manera las hostilidades por esta nueva invasión.

“Tratados de Guadalupe Hidalgo”

A través de éste, se cometió el robo más grande de que hemos sido víctimas los mexicanos, pues nos robaron oficialmente los territorios de la Alta California, Nuevo México y Texas ya con anterioridad, los que dieron origen a los estados de Nevada, Arizona, Utah, parte de Colorado, Oklahoma y Texas, como ya se señaló, que representaban 2’400,000 kilómetros cuadrados, quedando para nuestro País una superficie mucho menor de 1’920,000 kilómetros cuadrados.

En 1847, nos invaden los gringos a través del Puerto de Veracruz y el capitán Juan Morales rinde la plaza ante el general norteamericano Winfield Scott, después de haber resistido 5 días de intenso cañoneo en que no se recibieron refuerzos del Gobierno Central, continuando dicho general su invasión hasta la Capital de la República, derrotando a los mexicanos, más que nada, por su armamento y cantidad de efectivos en Cerro Gordo, Padierna, Churubusco, Molino del Rey y Chapultepec; de tal manera, que el 14 de septiembre de dicho año entra a la Ciudad de México y ocupa Palacio Nacional, donde permanece hasta junio de 1848. Con motivo de todas estas agresiones, México accedió a firmar los tratados antes citados, comprometiéndose Estados Unidos a pagar a México por los territorios ya mencionados 15 millones de pesos de aquellos tiempos, como indemnización. Pero de dicha cantidad, el Senado Norteamericano únicamente aprobó pagar la mitad. No señalan los historiadores si finalmente nos pagaron dicha mitad o se chingaron todo, como acostumbran, y estoy plenamente convencido de que el abominable Trump, ignora todo lo expuesto.

En 1857, se firma el Tratado de “La Mesilla” por el cual nuestro País, con el fin de evitar una nueva invasión, cede una franja territorial a los gringos de 110 kilómetros cuadrados.

En 1913, con la complicidad del embajador Norteamericano, Henry Lane Wilson, Victoriano Huerta manda asesinar a Francisco I. Madero y a su hermano Gustavo.

En 1914, nos vuelven a invadir estos gringos y los marines que desembarcan en Veracruz, ocupan la Aduana y se enfrentan a los cadetes de la Escuela Naval Militar y civiles voluntarios, rindiéndose la ciudad, después de doce horas de intensos bombardeos y el ataque de más de 3000 marines.

En fechas posteriores, tuvimos nuevas invasiones de menor resonancia, pero que demuestran plenamente los abusos de que hemos sido objeto los mexicanos y que sirven para contradecir lo dicho por el ignorante Donad Trump, como lo reseñaré líneas más adelante.

“Tratado de Aguas”

Se firmó con los Estados Unidos en el año de 1944 y a través de él, los USA se comprometieron a ceder a nuestro País el 10% del flujo del Río Colorado y las dos partes del caudal del Río Bravo o Río Grande, como también se le conoce.

Se dice que la falta de agua en las zonas fronterizas se debe, más que nada, a que 447 empresas mineras, la mayor parte norteamericanas, que consumen el mismo volumen anual de una ciudad de 3 millones de habitantes.

Asenso de Donald Trump al poder

El 8 de noviembre del año próximo pasado, se dice que en unas elecciones fraudulentas, en las que Hilary Clinton obtuvo más de 3 millones de votos que el mismo Trump y que contaron además con el involucramiento del presidente Putin  de Rusia, según denuncia que hizo al respecto la saliente Administración del presidente Obama, resultó electo para los próximos cuatro años el mencionado Donad Trump.

Al respecto, cabe señalar que mucho antes de su elección empezaron las amenazas en contra nuestra y de las empresas norteamericanas asentadas en nuestro País, tan es así que en nuestro estado la armadora Ford que se iba a establecer con una inversión de 1,500 millones de dólares y a quién el estado hizo concesiones por aproximadamente 600 millones de pesos –que comprendieron la cesión de los terrenos en los que iba a establecerse-, ante las amenazas recibidas optaron por cancelar el contrato de operación celebrado con el Gobierno del Estado.

Lo anterior, fue solamente una muestra de lo que pretendía y pretende hacer el homínido de Trump, pues, una vez que tomó posesión, siguió con la misma estupidez de levantar un muro fronterizo para separar a ambos Países, pero con la amenaza de que México pague su costo, ‘fuese como fuese’.

Esta idea, propia de un desquiciado, fue acompañada de diferentes propuestas ‘de pago’ entre las que sobresalen las siguientes:

1.-Que se aplicarán aranceles del 20% a las exportaciones que nuestro País haga a los Estados Unidos,

2.-Que se aplicarán gravámenes a las remesas que en una cantidad aproximada de 30 mil millones de dólares hacen anualmente nuestros paisanos que trabajan en aquel País y que sirven para ayudar y mantener a sus propios.

3.-Que serán los narcos y el crimen organizado los que pague el costo de dicho muro.

Al respecto, debo señalar lo siguiente: con relación a la primera propuesta que se cita, es conveniente señalar que si las exportaciones nuestras se gravan con un 20% como se ha dicho, serán los propios consumidores norteamericanos quienes paguen este impuesto ¡qué poca visión!

En relación con la segunda hipótesis, que pudiese ser factible, considero que unidos, como se ha dicho, elevaríamos nuestras protestas ante todo el mundo y estoy plenamente convencido de que seriamos apoyados unánimemente, además de que existen organizaciones, como la ONU y los Tribunales Internacionales del Trabajo, ante quienes se podrían interponer las demandas inherentes.

Por lo que se refiere a la tercera propuesta no oficial que cito, cabe recordar que en los años 80’s el poderoso narcotraficante, Alfredo Caro Quintero, manifestó que si lo dejaban operar él solo pagaría la deuda pública del País.

Bueno, pues al respecto cabe decir, que con esa intención les fue enviado el más poderoso narcotraficante del mundo, que es ni más ni menos que ‘Don Chapo’ Guzmán, a quien tienen en su poder y que pueden llegar a un acuerdo con él para que pague el multicitado muro, a condición de que lo dejen operar.

Después de todo, no deben olvidar que nuestro País no tiene la culpa de que tengan entre su población a aproximadamente 25 millones de drogadictos.

Lo más absurdo de Donald Trump es que, en repetidas ocasiones, ante los medios informativos de televisión, radio y prensa escrita ha dicho que nuestro País ‘no respeta a los Estados Unidos’, que tampoco a él, que se siente sumamente agraviado, y que la balanza de pagos les es desfavorable en miles de millones de dólares, porque es mucho más lo que ellos nos compran, que lo que nosotros les compramos y que por ese motivo los Estados Unidos se saldrán del Tratado de Libre Comercio que firmaron en 1982, conjuntamente con Canadá y nuestro País, porque nosotros hemos sido ‘los únicos beneficiados’.

Este necio e ignorante no sabe que México no es un País fabricante, pues las empresas más grandes, que son exportadoras, únicamente han instalado armadoras de autos, aprovechando la mano de obra barata, pues mientras en los Estados Unidos el trabajador de una fábrica de vehículos cobra aproximadamente 20 dólares por hora, en el nuestro con dicha suma –que tiene una equivalencia superior a los $400.00-, se pagan dos trabajadores en una jornada de ocho horas, por lo menos.

Por otra parte, debe recalcarse de que nuestros mejores productos son exportados a Estados Unidos. Por ejemplo, en los años 70’s –cuando me tocó auditar las Aduanas Fronterizas de Sonora y Baja California Norte-, en las temporadas correspondientes se formaban, para su exportación, afuera de estas dependencias, grandes hileras de camiones cargados ‘hasta el tope’ de sandías, melones, jitomate, fresas, aguacates, limones y las mejores frutas que se cosechan en el País para que los americanos los tuviesen en su mesa, en tanto que aquí en el nuestro se queda la fruta de segunda, que es la que consumíamos y seguimos consumiendo.

Lo mismo aprecié en Guaymas, Son., donde eran capturados los camarones azules, de gran tamaño, que son exportados al igual que los productos anteriores. En muchas ocasiones, cuando fui de compras a tiendas norteamericanas, observé que muchos artículos fabricados en México, nada más se le fijaban etiquetas de ‘marcas norteamericanas’ para su venta y que con este cuento nos las enviaban de vuelta, para que con la creencia de que realmente eran ‘productos norteamericanos’ las comprásemos como tal, con la idea de que eran de ‘mejor calidad’ que las nuestras.

Total, son muchos los abusos y engaños que México y los mexicanos hemos sufrido siempre del País vecino, tan es así que desde tiempos de ese ilustre mexicano –a quien no se le ha hecho justicia y ningún reconocimiento hasta ahora-, que fue Don Porfirio Díaz, quién dijo lo siguiente: ”pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

Cabe señalar, que el pueblo norteamericano no es nuestro enemigo, recordemos que es un pueblo cosmopolita, que en su inmensa mayoría está formado por inmigrantes de todas las razas, de todas las Naciones y de todas las ideologías. El propio Trump, quién se siente descendiente de Hitler, sus antepasados son de origen alemán, así como su esposa. Según comenta Ricardo Rocha en su columna del 1 de febrero de este año, que su abuelo Frederich Drumpf, originario de un pueblito de Alemania (Kallstadt), se cambió el nombre a Frederick Trump para aparecer como ingles en aquellas épocas de la Segunda Guerra Mundial y que en Seattle, en donde se estableció, compró un restaurante donde ofrecía vino, comida y prostitutas al mejor postor, haciendo fortuna en este tipo de actividades. Por su parte Fred Trum, su padre, estuvo vinculado fuertemente a esa organización extremista que se denomina “Ku Klux Kan”, que es eminentemente racista y  homofóbica y que participó en varios enfrentamientos que este grupo tuvo con la policía, siendo arrestado en diferentes ocasiones.

Para finalizar lo expuesto, es evidente señalar que tanto Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores, e Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, quienes representan a nuestro País en las negociaciones que se llevan a cabo, no están formados para negociar con sus pares, es decir, con quienes tengan en aquel País los mismos cargos que nuestros representantes, pues estos negociadores que representan a Trump, no tienen facultades legales, de ninguna especie, para llegar a acuerdos y todo se les va en puras conjeturas y no podemos esperar que del dialogo con ellos surjan algunos acuerdos.

Como pueden ustedes ver de estos simples comentarios, podemos asegurar que Trump ‘se está zurrando afuera de la bacinica’ y que dada su estupidez, nos puede embarrar de sus residuos. Alguien debería de decirle de los abusos que su País ha cometido contra el nuestro, a través de la historia, y que finalmente no nos pagaron los 15 millones de pesos de aquella época, por la indemnización que se acordó en el Siglo XIX, cuando se apropiaron por la fuerza de los territorios nuestros de Alta California, Nuevo México y Texas, respectivamente

EMPRESAS FRAUDULENTAS.

Existen en nuestro País, empresas fraudulentas que, ante la falta de una vigilancia eficaz y oportuna de las autoridades correspondientes, se dedican a estafar al público en general, ofreciendo productos o servicios que finalmente no cumplen con los requerimientos ofrecidos y con lo cual terminan estafando a los incautos que caemos en sus garras, a quienes finalmente terminan viéndonos la cara de pendejos, pues ni el producto, ni el servicio, es el ofrecido y finalmente se quedan con nuestro dinero.

“Resuelve tu Deuda”  ¡aguas con estos pinches defraudadores!

Me gusta hacer comentarios con razón fundada, bien sea porque los hechos que describo los viví personalmente o bien porque fueron objeto de mi investigación en mi condición de analista.

Esta supuesta organización, tiene como finalidad defraudar a las personas que como víctimas caen en sus garras. Personalmente, pequé de ingenuo y caí en sus manos como un principiante. Resulta que, como a muchos en nuestro País,  los bancos nos agobian con el cobro excesivo de intereses, derivado eso sí, de los compromisos, apremios y faltas de liquidez que se nos presentan y que nos

obligan a sobrecargar las tarjetas de crédito, que en este caso se nos cobran intereses desmedidos, de tal manera, que cuando apenas cubrimos el pago mínimo, en lugar de bajar nuestra deuda por disminuciones al capital, se incrementa ésta y consecuentemente el importe del adeudo. En mi caso, lo reconozco, mi deuda con Banamex llegó hasta $90,000.00 y entregaba mensualmente al banco un promedio de $4,000.00, observando con preocupación, que dicho adeudo, como ya lo señalé, en vez de disminuir iba creciendo mes a mes.

Busqué encontrarle una solución al problema, y en Internet, donde se hace tanta publicidad esta empresa fraudulenta, los contacté y llegamos a un acuerdo. Me pidieron mis datos personales y otros muchos más que les eran ‘indispensables’, según ellos. Por mi parte, observé que, cada que me hablaban o me comunicaba con ellos, siempre era una persona distinta la que me atendía y por aquellos que me llegaron a dar su nombre, al preguntar por ellos, siempre me decían que ‘estaba ocupado’, que ‘había salido’, que ‘no había ido a trabajar ese día’ o bien que ‘ya se había salido de la empresa’.

Como ofrecimiento, me dijeron que ya habían negociado con la institución bancaria que señalo y que se había acordado por principio de cuenta una reducción a mi deuda de un 20% aproximadamente, que debería de enviarles, cada mes en la fecha de pago de mi tarjeta, la cantidad de $1,300.00 aproximadamente, la cual iba a ser depositada en una cuenta personal, para que cuando yo hubiese ya cubierto, por lo menos, la mitad del adeudo ellos pagarían en mi representación el saldo total de la cuenta, comprometiéndose a que desde el inicio de este compromiso, ya no se me iba a molestar por parte del Banco. Esto fue una falsedad, pues seguí recibiendo telefonazos constantes en donde me exigían, con todo derecho, el pago de mi deuda, enviándome a la vez escritos en donde se me daba un plazo para pagar, en inteligencia que, de no hacerlo, abogados representantes del banco se constituirían en mi domicilio, para embargarme bienes que cubriesen mi adeudo.

Abrumado por estos asedios, me constituí en una sucursal de la institución ya señalada, y les manifesté que “Resuelve tu deuda”, en mi representación, había ya negociado el pago del adeudo, del cual hasta esa fecha llevaba adelantado un total de $13.000.00. La ejecutiva de cuenta, revisó para ello el saldo de mis dos tarjetas de crédito, que sumados daban la cifra de $93,000.00 y en seguida me preguntó ‘¿quién le prestó a usted el dinero, nosotros o esa empresa que señala y que nos es desconocida?’ Con pena y todo, le contesté: ‘por supuesto que ustedes señorita’, -entonces, ¿por qué anda usted negociando con otras gentes que nosotros ni siquiera conocemos? y a quienes no hemos autorizado para que lo hagan por nuestra cuenta. Le contesté que por ingenuo e ignorante en este tipo de asuntos. Analizando el caso y echando números me dijo: si paga usted $32,000.00 su cuenta estará saldada y sus tarjetas canceladas.

Pues eché mano a mis ahorros ‘debajo del colchón’ y los pagué, iniciando de inmediato mi reclamación de devolución del dinero ya adelantado a “Resuelve tu deuda”, considerando que en el contrato que había yo firmado se establecía que, en caso de desistimiento del deudor, se le descontaría un 20% de los recursos exhibidos. Estos cabrones, de $13,000.00 que yo les había situado, me devolvieron una suma de $1,700.00, señalándome que todo lo demás, lo cobraban por gastos de operación y administración que mi convenio les había generado. Hijos de la chingada, si lo único que hacían cada mes era enviarme por Internet, a mi correo electrónico, un estado de cuenta en donde se señalaba que llevaba exhibidos hasta el último pago la suma de $13,000.00.

Acudí a CONDUSEF, con la intención de presentar una demanda por lo expuesto, en donde se me dijo que esa institución no tenía nada que ver con el asunto, porque “Resuelve tu deuda”, no es una empresa financiera y bancaria.

En consecuencia, me constituí en la Delegación Estatal de la Procuraduría Federal del Consumidor, donde se me indicó que podía presentar una demanda, acompañando todos los antecedentes del asunto. Pero como tuve que echar varias vueltas, y observaba poco comedimiento al respecto, terminé por renunciar a esta reclamación.

En consecuencia, comento esta experiencia negativa que viví, con la intención de que si alguna persona se encuentra en la situación en que me vi, agobiado por deudas de tarjetas bancarias, mejor ocurra ante la Institución bancaria respectiva y no se deje sorprender por supuestas empresas, como la que señalo abiertamente, que se anuncian por Internet y por otros medios de comunicación.

Hasta pronto Amigo

Al terrible Juan Fidel Briano Rincón, lo conocí en los años 1957, 1958 y 1959, en que coincidimos en la Preparatoria Nocturna de nuestra querida Universidad. Recuerdo que en todas las ocasiones en que se tenía tiempo, porque alguno de los maestros no había concurrido a impartir sus cátedras, nos sentamos en las bancas de cantera un grupo de estudiantes que éramos amigos y el tiempo transcurría y se hacía breve ante nuestras pláticas, chascarrillos o anécdotas, que no faltaban.

Recuerdo también que, en aquellas ocasiones en que llegué a ir con mi novia del momento, acudía a su negocio de Botanas Briano, que se ubicaba a un costado del Cine Hidalgo y él se mostraba muy generoso al atendernos, sobre todo al despacharnos.

Ingresó a la Facultad de Derecho, y yo, en tanto, a la de Contaduría y Administración, motivo por el cual nuestros avistamientos se hicieron esporádicos, sin embargo cada que nos encontrábamos platicábamos de cómo nos había ido.

Le dedicó breve espacio al ejercicio profesional, inclinándose más por el periodismo, actividad que realizó con gran pasión, dedicación y entrega.

Durante muchos años lo vimos, escuchamos y leímos en sus programas en televisión y medios escritos, y en sus intervenciones que eran generalmente día a día. Su gran pasión era el señalar la corrupción e impunidad, que como una enfermedad fatal nos agobia a los mexicanos

No reparó nunca en manifestarles todo tipo de adjetivos calificativos a quienes han hecho de la política un medio para vivir plácidamente a costillas de apropiarse de los dineros públicos y en perjuicio de los más desamparados.

Obviamente nos deja un gran vacío, pues somos muy pocos los que señalamos abiertamente a los políticos corruptos y que por desgracia, son demasiado abundantes en nuestro País.

Descansa en paz, querido amigo.

(EZS. Enero 2017)

 

 

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