Experiencias, vivencias reflexiones y comentarios

Por Eduardo Zúñiga Sánchez, ‘El Cartero’

ceslp2Congreso del Estado, ¡entramado de simulaciones, encubrimientos y corrupción!         

Pantomima Legislativa.

Como en seis ocasiones anteriores en las que he participado en convocatorias emitidas por el Congreso del Estado para ocupar cargos en los que la propia ley exige que se cumpla este requisito, el año pasado y con la creencia de que en la actual Legislatura, que la integran nuevos elementos, las cosas serían diferentes, participé para el cargo de Contralor Interno del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC) y unos días después, para el de Contralor Interno de la Comisión Estatal de Garantía y Acceso a la Información Pública (CEGAIP).

Las pantomimas a que me refiero, fueron orquestadas por el orden en que se citan por los diputados panistas Héctor Mendizábal Pérez  y Enrique Flores Flores y mi participación la hice con el conocimiento pleno de que todo el proceso que se realiza en esa instancia legislativa, es un mero simulacro, una payasada, una farsa, una simulación, un engaño y una demostración más de la ineptitud de estas personas que mal se designan como ‘Legisladores’.

Por cierto que en las dos entrevistas a las que asistí, porque así estaban señaladas como requisitos a cubrir en las Convocatorias respectivas, ni siquiera asistieron la totalidad de los integrantes de las Comisiones integradas para ese efecto, lo que demuestra plenamente, que ‘les vale madre’ la responsabilidad que tienen asignada en la resolución de estos asuntos.

Sin embargo,  me dio gusto, y esa es la satisfacción que me quedó, de decirles: “que ya nadie cree en el trabajo que dicen que vienen haciendo” pues la sociedad civil, ya se encuentra cansada y ‘hasta la madre’ de su pésimo e irregular desempeño, porque todos sabemos, que cobran aproximadamente $6,000.00 diarios, únicamente por levantar el dedo en cada Sesión del Pleno al que asisten y en las que como ‘borregos’, actúan conforme a las indicaciones que les dan sus ‘pastores’.

En la primera entrevista a la que aludo, que fue la relativa al Concurso para el cargo de Contralor Interno del CEEPAC, en la cual estuvieron presentes únicamente cuatro de los ocho integrantes de la Comisión integrada para el efecto.

Estuvo presidida por el ¿diputado? Héctor Mendizábal Pérez, a quien le hice una exposición detallada de mis antecedentes, experiencias y conocimientos.

La verdad, es que al término de la misma no supo ni siquiera qué preguntarme, ante su evidente ignorancia y temor de quedar en ridículo. Pues sin falsa modestia, los abrumé con datos y cifras de mis experiencias, conocimientos e intervenciones pasadas, exhibiéndoles copia de documentos que comprobaban mis participaciones en materia de fiscalización de recursos públicos, de investigaciones realizadas al respecto y sobre todo, de denuncias penales que formulé  y presenté en contra de servidores públicos corruptos en el pasado y que demostraban plenamente mis conocimientos en la fiscalización de recursos públicos, que es  la condición fundamental que debe dominarse en los cargos de Contralor Interno en cualquier dependencia o entidad de la Administración Publica.

Hago la aclaración de que, de los documentos que cito, en dos tantos los acompañé a mi historia curricular al registrarme para participar en estos procesos selectivos –porque así estaba establecido en las Convocatorias respectivas-, en las que se señalaba que debían de exhibirse documentos que probasen el contenido de lo dicho. Pero la verdad es, que estos diputados indolentes, ni siquiera vieron ni analizaron los antecedentes de quienes participamos en este simulacro y farsa, comprobando posteriormente al revisar la página de Internet del Congreso del Estado que, salvo una dama que también participó, nadie más de los 27 participantes en esos dos eventos selectivos exhibió documentación alguna que probase sus experiencias, conocimientos y resultados obtenidos en actividades realizadas, circunstancia por la cual, obviamente deberían de haber sido descalificados. Entre  estos, estuvieron las dos personas favorecidas por los dos diputados panistas para la obtención de los cargos concursados.

Le dije a Mendizábal Pérez, con plena claridad, que era muy importante que a los demás participantes se les preguntase si tenían siquiera conocimientos de los procedimientos que deben seguirse al auditar un ente público, comentándole además que ninguno de los funcionarios responsables de los órganos de control en el estado –el auditor Superior y el contralor General del Estado-, habían practicado por sí mismos, antes de ser nombrados, una sola Auditoría Gubernamental, tampoco habían realizado investigaciones complementarias, que siempre deben efectuarse para aclarar situaciones confusas, o formulado denuncia alguna en contra de algún servidor público deshonesto, y que por lo tanto eran únicamente figuras decorativas que firmaban nada más los resultados que sus subordinados, que son los que hacen el trabajo, les ponían a la vista y que ese es el motivo por el cual, nadie cree en la veracidad de los mediocres resultados que se obtienen año con año al revisarse las cuentas públicas de los más de 100 entes auditables en el estado.

Porque dichos funcionarios, sobre todo el auditor Superior del Estado, fueron electos por diputados anteriores con demasiados vicios en el proceso respectivo, pues en  la  participación de Martínez Loredo existían conflictos de interés plenamente probados, ya que su Despacho Contable era el que venía dictaminando año con año los estados financieros de Huertos Santa Rita, que es un ente auditable por el Congreso y cuya operación ha sido siempre muy cuestionada. Pero que fuese electo, era conveniente para ‘tapar’ todas las trapacerías y corruptelas que se dieron en el sexenio torancista, como así sucedió y muchos lo sabemos.

No está por demás agregar al respecto, que le manifesté además a Mendizábal que fui el promotor de la creación de los órganos de Control Interno en el Estado, al haberle propuesto al finado ex mandatario, Carlos Jonguitud Barrios, la de la Contraloría General del Estado, contestándome en su momento el gobernante lo siguiente: “señor contador: gracias, pero así como estamos, estamos ‘a toda madre’”.

Por ironías del destino, fui el segundo contralor Estatal y me tocó investigar a la Administración de Jonguitud Barrios y denunciar los múltiples hechos irregulares que se detectaron, sin que hubiese habido mayores consecuencias dado ‘el peso político’ del líder magisterial, pues en la propia Procuraduría General de Justicia del Estado, según reportaje de la revista Proceso (No. 639, 30 de enero de 1989), fueron hechas perdidizas las denuncias penales que en el pasado había yo presentado.

En 1986 propuse –a través de un proyecto presentado en aquella época al propio Congreso del Estado (periódico El Sol de San Luis de 13 de abril del año citado)-, crear las Contralorías Internas en los Municipios de la entidad, situación que se dio hasta el año 2000. Colgándose el mérito de esta acción otros diputados mediocres, como casi siempre sucede, en que ‘saludan con sombrero ajeno’. Al Lic. Horacio Sánchez Unzueta, de quién fui asesor, le propuse, al igual, la creación de las Contralorías Internas en las dependencias y entidades de la Administración Pública Estatal. En fin, hablé de todos estos antecedentes que comprobaban mis conocimientos y experiencias a Mendizábal, quién me escuchaba con la boca abierta, sin atreverse a comentar nada al respecto.

En los días subsecuentes, se dio la elección, también viciada y manipulada, del contralor Interno de la CEGAIP. En la entrevista que se me hizo, el conductor de la misma, el diputado Enrique Flores Flores, exhibió las mismas carencias que Mendizábal, mostrando una ignorancia supina en cuanto a las formalidades que deben seguirse en este tipo de procesos selectivos. Ninguna pregunta  me hizo en cuanto a las funciones principales que realiza el contralor Interno de una dependencia o entidad. Por mi parte y en ambos casos, tanto a Mendizábal como a este último nombrado, les señalé que era importante que  a todos los participantes en estos dos procesos selectivos –que fueron la elección del contralor Interno del CEEPAC, en la que participamos 22 aspirantes, y  el de la CEGAIP, en la que fuimos siete en total-, se nos preguntara para  evaluar nuestros conocimientos: ¿cuáles son las funciones esenciales de un contralor Interno?, cuya respuesta hasta ellos ignoraban y les dije que principalmente eran las siguientes: 1.-fiscalizar la aplicación correcta y honesta de los recursos públicos y 2.-vigilar la conducta honesta de los servidores públicos, tomando como base las conductas que deben observar, según el Artículo 56 de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado y Municipios de San Luis Potosí,  precisadas en  30 fracciones.

Les comenté al respecto, que preguntaran también a los demás participantes si en algún momento pasado habían aplicado un procedimiento legal de responsabilidades a un servidor público, lo cual era importante para su evaluación. Pero ambos, un par de ignorantes, no tenían idea ni siquiera de lo que un servidor de ustedes les estaba hablando.

En fin, fueron tantos los vicios en estos dos procesos selectivos que durante el Pleno en que se votó para nombrar al contralor Interno del CEEPAC, que los diputados Vera Fábregat y Desfassiux Cabello, hicieron lo que Poncio Pilatos, ‘se lavaron las manos’ al deslindarse, expresando públicamente que no se habían sumado ‘a la borregada’, porque estas designaciones ‘ya se conocían de antemano’ y que debían de haberse evitado ‘tanto rollo’ convocando a las personas que participamos con la creencia de que las cosas iban a ser legales y conforme a las reglas establecidas en las Convocatorias respectivas.

Por lo que a mí respecta, debo decir que no pequé de ingenuidad pues ya conocía, por mi participación en seis procesos anteriores, las ‘chingaderas’ que acostumbran hacer estos farsantes legisladores, a quienes en lo personal les puedo dar ‘un baile’ en conocimiento sobre la Administración Pública, en la cual me he desempeñado durante más de 40 años. Pero quería tener la oportunidad de comprobar y ‘medir’, en las entrevistas que se realizaron, la mediocridad e ignorancia que demuestran claramente estos mal llamados ‘legisladores’, que son únicamente ‘vividores del sistema’, pues siempre he dicho que cualquier modesto aseador de calzado de la Plaza de Armas haría un mejor papel que ellos y lo digo sin ofender a estos trabajadores, que ellos si se friegan para ganarse el sustento diario.

De todos los participantes, fui el único que exhibió antecedentes curriculares de los cargos desempeñados en mi trayectoria como servidor público, acompañando también fotocopia de documentos muy importantes de resultados en los que investigué y comprobé desviaciones cuantiosas de recursos públicos, a los cuales se les dio ‘carpetazo’ en su momento, como siempre sucede.

Por ejemplo, en el Municipio de Ébano, el cual audité en 1992, por interés personal que tenía el gobernante en ese momento, comprobé irregularidades por $1,322’292,149.00 que detecté en la revisión de  las Cuentas Públicas rendidas durante tres Ejercicios (1989,1990 y 1991), las cuales habían pasado ‘desapercibidas0 para el Congreso del Estado y su órgano fiscalizador en ese tiempo.

De la misma manera, y en función de la auditoria que señalo, a la Contraloría                                                                                                                             General del Estado le entregué documentación para efecto de que se fincaran responsabilidades por la suma de $417’930,859.00, derivadas de la revisión que practiqué a los tres años que cito, por el ejercicio de los recursos de PRONASOL (Programa Nacional de Solidaridad), porque durante el tiempo que se señala se reportaron obras y acciones por el monto detallado, que no se hicieron ni se efectuaron, lo cual comprobé plenamente y quedó asentado en las Actas de Sitio que formulé en aquella ocasión, en la cual participaron los comisariados de los Ejidos afectados.

Como en esa época, y en otras también, quienes integraban la Comisión de Vigilancia del Congreso del Estado lucraban con la aprobación de las Cuentas Públicas en general, es lógico señalar que les dieron su buena ‘mochada’ para que en este caso, como en muchos otros, se les diera ‘carpetazo’ a las irregularidades cuantiosas que se presentaban en Municipios de la entidad y sobre todo al saqueo impune de recursos públicos y al enriquecimiento ilícito de funcionarios, como ha venido sucediendo en todas las épocas en las que los legisladores se convierten en cómplices de tantos latrocinios que suceden impunemente, en perjuicio de la sociedad y de los que menos tienen.

Es por eso que defienden como ‘gatos boca arriba’, el fuero de que disfrutan para seguirlo conservando y evitarse de esta forma posibles denuncias por complicidad o encubrimiento, pues ya he señalado con mucha insistencia que el órgano fiscalizador del Congreso del Estado, que actualmente se denomina pomposamente Auditoría Superior del Estado, es una figura ficticia en la que se nombró a un incondicional para que cubriese las trapacerías, embustes y triquiñuelas del gobierno de Toranzo Fernández, de momento, y las que pudieran darse en el futuro de la actual Administración.

“Lo ilegal lo hacemos de inmediato, en lo constitucional, somos muy lentos”    

Henry Kissinger

“Los caminos del Congreso están empedrados con malas intenciones”

Este refrán popular lo hemos adaptado a las circunstancias que hemos observado durante los últimos 30 años en el desempeño de esta instancia legislativa, que mas que ser un ‘contrapeso’ para el Poder Ejecutivo –como lo señaló en su momento Charles de Secondat “Montesquieu” (1689-1755), en su obra ‘El Espíritu de las Leyes’-, y evitar que éste pudiera degenerar en el ‘despotismo’ o ‘absolutismo’, se ha vuelto cómplice de todos aquellos a quienes está obligado a vigilar en su desempeño, encubriendo trapacerías, desviación de recursos públicos, incurriendo en encubrimientos e impunidad y sobre todo, validando actos o acciones que, por su origen, son ilegalmente improcedentes.

Salvo algunas excepciones muy contadas, no he conocido a persona alguna que como legislador pudiese reconocerse su actividad legislativa. Decía mi amigo –él sí conocedor, honesto y humilde en su persona-, el finado Lic. J. Carmen García Vázquez, que “el gusto de ser diputado duraba solo tres años, pero la vergüenza toda la vida” y no es mentira, lo único que pasa, es que el cinismo caracteriza a la mayoría de quienes llegan a vivir del presupuesto, que sin vergüenza alguna y también sin merecerlo, no han acabado aún su gestión legislativa y ya están pensando hacia donde van a ‘brincar’, actitud denigrante a la que llamamos ‘chapulinismo’.

En lo personal, creo que a todos estos individuos la sociedad en general debería de ponerles un freno, repudiándolos, pero la verdad es que estamos indefensos ante las leyes que ellos mismos han legislado para encubrir esta posibilidad social, pues los partidos políticos sin principios éticos y políticos de ninguna naturaleza, en vez de valorar la actuación de estos individuos, los siguen apoyando para que logren sus aviesos fines, porque además, forman parte de sus estructuras de mando e influencia partidista.

Se ha hablado de la ‘revocación de mandato’ y del ‘plebiscito’, como figuras a través de las cuales el pueblo podría repudiar la participación de los malos servidores públicos, pero estas figuras jurídicas aún no existen en las leyes y consecuentemente, y en virtud de las reformas electorales, muchos de estos inútiles ya se preparan para una posible reelección.

BURÓ DE CREDIBILIDAD Y TRANSPARENCIA

Objetivo.- Evitar que los malos servidores públicos sigan ocupando cargos de elección popular o de nombramiento, en perjuicio de las instituciones y de la sociedad civil.

En un desayuno que le ofreció mi amigo Elías Dip Ramé, al doctor Juan Manuel Carreras López, en su cierre de campaña y que se realizó en el anteriormente conocido como el “Costal del Ricote”, ante mas de 700 comensales que asistieron, solicité hacer uso de la palabra y le propuse a quién aún andaba en campaña un proyecto de orden administrativo que no se le había hecho hasta ese momento y que fue la de crear  el ‘Sistema Estatal Anticorrupción’, considerando que en el Sistema Federal ya se promovía una de éstas en el Congreso de la Unión.

Dicha propuesta le pareció apropiada, pues en su toma de posesión fue lo primero que ofreció hacer al inicio de su gestión. En estos momentos se ventilan en el ya multimencionado Congreso del Estado, seis disposiciones legales para hacer factible este proyecto legal y administrativo.

Lo más importante de esto, no son el cúmulo de leyes que dicen son necesarias para este efecto. Recordemos lo que decía Tácito (Cayo Cornelio, político romano 55-120 D. C.) al respecto, ‘entre más corrupto es el Estado, mayor es su número de leyes’.

Lo principal en todo caso es su operatividad, que comprende la selección adecuada, transparente y confiable de las personas que serán responsables del funcionamiento de este Sistema; los  procedimientos de organización y actuación, de investigación y comprobación de irregularidades, de traba de embargos precautorios, de aplicación real y efectiva de sanciones, del fincamiento de responsabilidades, de formulación de denuncias penales, etc., etc. Sobre todo, repito, es fundamental que se compruebe la experiencia real y no ficticia, como sucedió en los dos casos que cito en esta colaboración, de quienes con funciones ejecutivas, ocupen los cargos más importantes de esta entidad. Si se les va a dejar a los diputados esta toma de decisión, lo más seguro es que dicho organismo no sirva para nada y sea uno más de los que utilizan para acomodar a sus parientes, amigos y recomendados.

Desde ahora, comento que el gobernante no debe dejar por ningún motivo que los diputados de esta Legislatura o los que les siguen, metan la mano en las decisiones de este organismo, si no va a valer un carajo.

Conclusión:

De la misma manera que existe un Buró de Crédito, en donde por deber $100.00 o 200.00, lo ponen a usted en la ‘lista negra’ para que no sea susceptible de crédito, creo que es posible promover la constitución de un ‘Buró de Credibilidad y Transparencia’, en donde figuren las fotografías y malos desempeños de los servidores públicos de elección popular y de todos aquellos de alto nivel que fueron designados y que tuvieron un pésimo y cuestionable desempeño.

Esto podrá evitar el ya conocido ‘chapulinismo’ que se practica y que propicia que mediocres funcionarios brinquen de un cargo a otro, sin que tengan mayor mérito o merecimiento. Por ejemplo: a través de una página de Internet y con el apoyo de organismos empresariales, de profesionistas, de ONG’s y de las redes sociales, se puede dar a conocer a la ciudadanía todos los desempeños cuestionables de los malos servidores públicos, para que en futuros comicios electorales en los que participen para su elección, la sociedad en general pueda repudiarlos y rechazarlos, para que no se vuelva  a votar por ellos.

Esto es indispensable si queremos que termine la corrupción e impunidad que tanto está agobiando a nuestro País y que amenaza con llevarnos hasta una tragedia nacional, si el descontento general se manifiesta a través del uso de las armas.

Para mi proyecto que comento, pediré el apoyo de mis compañeros del Grupo Plural San Luis a fin de establecer comunicación con organismos empresariales, industriales y comerciales, con ONG’s y con asociaciones de profesionistas, en fin con todos aquellos que me quieran apoyar y escuchar mi propuesta, pues la tarea es difícil, pero no imposible.

Debemos terminar con la corrupción e impunidad que lacera a nuestro País, pues es la única forma de evitar que nos hundamos.

He creado, para recibir sugerencias, ideas o apoyo a mi propósito el siguiente correo electrónico: burodecredibilidadytransparencia@yahoo.com

Día del Cartero

Hago estas remembranzas, como un recuerdo afectuoso a mis compañeros que el pasado 12 de noviembre fueron homenajeados con motivo de su día, pues como ya lo he escrito en ocasiones anteriores, mi primer trabajo formal a los 18 años, fue el de cartero del Rumbo 1 en esta ciudad. En la Administración de Correos que se ubicó durante muchos años en la Calle de Morelos, trabajé en todos los departamentos administrativos durante ocho años aproximadamente y al concluir mis estudios profesionales, con muchos esfuerzos y en ocasiones limitaciones, renuncié al trabajo y después de exámenes minuciosos que se practicaban ingresé, primero, a Auditoría Fiscal Federal y seis meses después al Servicio de Vigilancia de Fondos y Valores del Gobierno Federal, en donde me desempeñé como Inspector Fiscal de Fondos y Valores durante 15 años aproximadamente, dependencia en donde adquirí todos los conocimientos necesarios para la fiscalización efectiva de recursos públicos, que es a lo que me he dedicado.

En mi etapa de empleado postal, en el año de 1964 fui electo para presidir los festejos que se realizaron el día 12 del mes de noviembre, colaborando conmigo los siguientes compañeros: C.P. Carlos Martínez Ovalle (finado), como tesorero; Albino Ibarra Rocha (finado), secretario, y Raúl Cruz Martínez (finado) y Vicente Ortega (finado), como vocales.

Nuestra designación se hizo el 29 de septiembre del año que señalo, es decir, a escasos 43 días de la fecha del festejo, y se dio, más que nada, como una represalia sindical en nuestra contra ya que siempre criticamos a nuestros dirigentes sindicales en aquel momento, porque también se apropiaban de las plazas para acomodar a sus parientes y amigos.

Generalmente, la comisión a que me refiero se votaba en el mes de julio de cada año, para que en poco más de tres meses tuviera el tiempo necesario para organizar lo conducente. En nuestro caso, se hizo en forma precipitada y con la finalidad de hacernos quedar mal. Pero ‘el tiro les salió por la culata’, aquellos festejos, sin falsa modestia, fueron destacados en todos los aspectos.

Organizamos carreras de bicicletas y de atletismo, juegos de béisbol y de basquetbol, torneo de ping-pong y, por primera vez, una función de box, de ‘Correos contra Telégrafos’. Todos mis compañeros postales ganaron en la contienda, menos yo. A mí me tocó pelear con un compañero que era mensajero-telegrafista, de nombre José Carlos Ortiz (finado) quien había sido boxeador profesional, conocido como ‘El San Luis Kid Joe’.

Mi participación se dio porque nadie quería pelear con él y tuve que hacerlo. Mis compañeros estuvieron entrenando en la Arena San Luis, que se ubicaba en la Calle de Reforma, en donde ‘tiraban guantes’, le pegaban al costal, a la pera fija o a la pera loca y brincaban cuerdas. Por mi parte, por falta de tiempo, no tuve la oportunidad de hacer nada de esto y no lo digo como disculpa. Mi rival me llevaba 10 kilos de diferencia, aproximadamente, pero la noche de la pelea, como él era de estilo fajador, de esos que caminan con lentitud y apoyando toda la planta del pie, me di gusto pegándole en la cara, tanto que exhibía los labios reventados y la nariz sangrante. Pero la ausencia de condición física de mi parte, originó que, casi al terminar la pelea, no me pudiera quitar un golpe que me propinó en la nuca y que fue con el que me ‘atarantó’ todo y me hizo poner una rodilla en la lona y escuchar la cuenta de diez.

Pero también organizamos ‘un bailazo de poca’. Resulta que cuando quisimos contratar el STIC para éste evento, ya todas las fechas en sábado estaban ocupadas. Se nos ocurrió, en este caso, que en vez de hacer un baile sabatino como era costumbre, hiciéramos una tardeada-baile en domingo. Aquello fue un éxito. Por la tarde contratamos ‘a precio de regalo’, a dos conjuntos rocanroleros, de esos que querían promocionarse y hacerse de renombre. Para el baile formal tuvimos a la infaltable Orquesta ‘Premier’ y la otra la de Don Amado Araiza. A los compañeros, por cuenta de la Comisión, en cada mesa se les obsequió una botella de litro de Presidente, con su respectivo servicio.

Todos estaban muy contentos, nosotros más, porque de los boletos de entrada, se vendieron hasta los talones que debían de quedar pegados en los talonarios.

Al término de los eventos, regresamos a todos los compañeros lo que nunca había pasado, no solo su aportación original, que había sido de $15.00 por empleado, sino un total de $40.00, más la rifa de 100 regalos que se habían obtenido de particulares y comerciantes, además de entregar 10 trofeos en cada evento deportivo celebrado, lo que implicó que hasta los décimos lugares fueron premiados, de esta forma del onceavo lugar en adelante les dimos un reconocimiento a los participantes que se sintieron estimulados.

Todos estos, son recuerdos maravillosos que no se olvidan y que nos acompañaran hasta el final de nuestros días. Sin más por el momento.

(E.Z.S. / noviembre 2016)

 

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