Miles de personas despiden a Fidel Castro en La Habana

*Con gritos de “¡Viva Fidel!” y “Gracias Fidel”, muchos ondeaban banderas cubanas y mostraban imágenes de Fidel Castro

*El lugar del homenaje, la emblemática Plaza de la Revolución, estaba franqueada por las dos imágenes gigantes iluminadas de los guerrilleros Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos

fkstro2El Universal.com  / 291116  /  La Habana.-

Miles de personas se congregaron este martes en la emblemática Plaza de la Revolución con la presencia de varios Jefes de Estado para rendir homenaje al ex presidente cubano Fidel Castro.

Con gritos de “¡Viva Fidel!” y “Gracias Fidel”, muchos ondeaban banderas cubanas y mostraban imágenes de Fidel Castro vestido con su tradicional uniforme color verdeolivo que lo caracterizaba como comandante en jefe, según reseñó Dpa.

El acto comenzó con el himno nacional cubano y a continuación la actriz Corina Mestre recitó “La Marcha triunfal del Ejército Rebelde”, himno compuesto por Jesus Orta Ruiz, escrito en homenaje al triunfo de los guerrilleros en 1959.

El primer jefe de Estado en intervenir en el acto fue el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien destacó la figura histórica de Fidel Castro. “Una minoría te odió, pero nadie pudo ignorarte”, dijo Correa ante los aplausos del público asistente.

“Fidel digno de fe, la fe que puso en él su pueblo y toda la Patria Grande, que nunca fue decepcionada”, señaló Correa, quien destacó los logros sociales en materia de educación y salud gratuitas durante la presidencia de Fidel Castro.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, apuntó que Fidel Castro no ha muerto “porque las ideas no mueren”. “Fidel nos enseña que el único camino de nuestros pueblos es la unidad y la integración. Es un verdadero constructor de la paz y de la justicia social”, señaló. “Fidel no ha muerto porque los pueblos no mueren y menos aquellos pueblos que luchan por su liberación. Fidel no ha muerto porque las ideas no mueren”, expresó el mandatario boliviano.

fkstroEl presidente de México, Enrique Peña Nieto, recordó que Fidel y Raúl Castro eligieron a México “como punto de partida de su lucha revolucionaria” y dijo que el fallecido líder cubano fue “una de las figuras emblemáticas” del siglo XX.

En México, desde donde partió en 1956 el yate “Granma” para el inicio de la revolución cubana, los hermanos Castro “encontraron protectores y simpatizantes”, que los cobijaron y respaldaron en su causa, dijo Peña Nieto.

“Hoy el mundo recuerda la vida, la obra y la trayectoria de Fidel Castro. México refrenda su amistad incondicional al pueblo cubano en estos momentos. Reconocemos los pasos que de manera soberana se han dado hacia un país más abierto en lo económico y en lo político”, indicó.

Por su parte, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, había selañado previamente: “Deja un valioso legado a todos pueblos porque inspiró los cambios políticos y sociales en América Latina, creó las bases de la integración regional y para la cooperación entre Cuba y Occidente”.

También tomaron la palabra el mandatario sudafricano, Jacob Zuma, el de Namibia, Hage Geingob, y el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, quien exclamó en español: “¡Hasta la victoria siempre!”.

Entre los dignatarios que asistían al acto en La Habana se encontraban también los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, Nicaragua, Daniel Ortega; Panamá, Juan Carlos Varela y El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.

fkstro3El lugar del homenaje, la emblemática Plaza de la Revolución, estaba franqueada por las dos imágenes gigantes iluminadas de los guerrilleros Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos.

Entre el público asistente, la joven Patricia Bisbé, de 36 años, quiso participar en el homenaje acompañada de toda su familia, especialmente de sus tres hijos para que conociesen la relevancia de la figura histórica de Fidel, que se retiró del poder en 2006.

“A mí me duele que ellos no lo hubieran conocido, por eso los traje para que recuerden cómo una persona puede ser querida por tanta gente”, aseguró a dpa Patricia, que es bisnieta de José Manuel Bisbé, quien tras el triunfo revolucionario de 1959 fue designado embajador cubano en la ONU.

Maduro despide a Fidel

El presidente de la República, Nicolás Maduro enfatizó este martes que la Revolución Bolivariana, impulsada hace 17 años en Venezuela por el comandante Hugo Chávez, siempre será hermana de la Revolución Cubana.

“Hoy nos toca a nosotros, les toca a ustedes mujeres, estudiantes, obreros, campesinos. Nos toca a nosotros. Hoy nos toca levantar la bandera de la independencia de la Patria Grande, sostener la bandera de la dignidad de los pueblos. A nosotros nos toca llevar las banderas del socialismo bolivariano, martiano, del siglo XXI (…) Seguiremos el camino victorioso de este fundador de la patria grande”, expresó el jefe de Estado durante su participación en los actos en honor al líder cubano, que se llevan a cabo en la Plaza la Revolución, en La Habana.

Palabras del Comandante Daniel Ortega Saavedra, presidente de la República de Nicaragua

dortgaFoto: Jose M. Correa

Granma /  Daniel Ortega | internet@granma.cu / 301116

¿Dónde está Fidel? (Exclamaciones de: “¡Aquí!”) ¿Dónde está Fidel? (Exclamaciones de: “¡Aquí!”) ¿Dónde está Fidel? (Exclamaciones de: “¡Aquí!” Y de: “¡Yo soy Fidel!” “¡Yo soy Fidel!”)

Duele, claro que duele ese tránsito, tránsito a la inmortalidad (Aplausos). Fidel está en estos muchachos y muchachas, en esta juventud (Aplausos), viene creciendo con los niños. Fidel está en la conciencia y en el corazón de las mujeres cubanas (Aplausos), de los obreros, de los agricultores, de los técnicos, profesionales, científicos; está en la conciencia de ese gigantesco capital humano que forjó Fidel con el pueblo de Cuba (Aplausos).

En esta Plaza tuve el privilegio —y digo “gracias a la vida que me ha dado tanto”— en el año 1967, vine por el Frente Sandinista al IV Congreso Latinoamericano de Estudiantes, la OCLAE (Aplausos), y la gran sorpresa, no lo esperábamos, nos invitaron a esta Plaza y nos sentaron en la tribuna a pocos metros de Fidel. ¿Y quién acompañaba a Fidel en ese momento como invitado de honor? Salvador Allende, el presidente, héroe de Nuestra América (Aplausos). Claro, habló Allende y luego habló Fidel, y entonces Fidel que estaba más convencido que nadie que el camino para la liberación pasaba por la lucha armada revolucionaria, le estaba dando todo su apoyo a un luchador socialista, el doctor Salvador Allende, compañero, que en esos días más duros de la siembra estaba apostando por la vía pacífica para la toma del poder, y Fidel no dudó en apoyarlo.

Ya conocemos la historia, tiempos terribles, en ese largo período de dolor de Nuestra América en el siglo XX, donde todas las batallas que se venían librando en Nuestra América arrojaban el heroísmo, la combatividad, la dignidad de los pueblos; pero qué difícil era alcanzar la victoria.

Fidel con Raúl, con los 82 combatientes que se embarcaron allá en México, y luego con la conciencia de este pueblo, produjo el milagro de la primera Revolución Socialista en Nuestra América (Aplausos) y a 90 millas de Estados Unidos se produjo el milagro.

Y nuevamente la batalla del pueblo de Cuba con Fidel a la cabeza, la batalla para garantizar no solamente la sobrevivencia de la Revolución, sino también el desarrollo económico, social, cultural y deportivo del pueblo de Cuba, porque Fidel no dejaba un solo espacio descuidado en todos los campos.

Fue una batalla desigual: el imperio invadiendo, intentando asesinar e imponiendo ese bloqueo criminal, que no es más que un acto que se califica como un crimen de lesa humanidad, es un crimen de lesa humanidad, que debería estar siendo juzgado por la famosa Corte Penal Internacional (Aplausos), defendiendo el derecho de Cuba a desarrollarse; pero no en medio de la ley de la selva que impone el capitalismo salvaje, sino promoviendo esos principios que Marx con profundo espíritu humanista propuso para lograr que el paraíso se construyera aquí en la Tierra, en lugar de tranzar con dinero —decía Marx—, llegará el día y llegará el momento en que vamos a tranzar con amor. Cuando prevalecen los valores, cuando prevalecen los principios, cuando prevalece la conciencia, cuando se produce la transformación en ese hombre nuevo, así lo apuntaba Marx, y así fue sentando las bases Fidel.

Es cierto: Hay camino que recorrer para completar esa obra, no solamente en Cuba, sino en nuestro planeta. Y batallando por el desarrollo de Cuba, frente a las amenazas del imperio, frente a las agresiones del imperio, Cuba dándose por entero a todos los pueblos de nuestro planeta, incluyendo al pueblo norteamericano (Aplausos).

Fidel estableció ese principio, ese principio cristiano, y ahí recuerdo a Raúl, cuando el huracán Juana entró a Nicaragua con una fuerza de 285 kilómetros de viento, destruyendo pueblos enteros. Y con nuestras capacidades y con la colaboración de Cuba, que tenía una enorme experiencia en el enfrentamiento de los huracanes, desplazamos miles y miles de hermanos nicaragüenses en varias direcciones, y esto evitó que hubiese muertos, porque decíamos: se puede perder lo material, pero lo material luego se puede recuperar; lo que no se debe perder es la vida (Aplausos), y eso lo logramos con la colaboración de los hermanos cubanos que nos envió Fidel allá en brigadas, especialistas, que compartíamos allá en el puesto de mando, frente a lo que es un fenómeno para nosotros no tan común y con una fuerza tan grande que cruzó todo el país y destruyó el país entero.

Y luego, ahí viene mi recuerdo de ese profundo pensamiento cristiano de Fidel y de Raúl: manda Fidel a Raúl a Nicaragua después del huracán; llegó Raúl para ayudarnos a reconstruir, y no se me olvida esa frase de Raúl, cuando dijo allá en Managua: Nosotros estamos para compartir el pan (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva Raúl!”). Esa es la esencia, los valores, la ética, la moral de Fidel hecha pueblo y multiplicada luego en los pueblos del mundo, en los pueblos de nuestro planeta (Aplausos). Porque así como Fidel hoy está más firme que nunca aquí en el corazón de este pueblo, también está más firme que nunca en el corazón de los pueblos latinoamericanos y caribeños, en el corazón de los pueblos de Asia, de África y en el corazón de buena parte del pueblo norteamericano, de buena parte de los pueblos europeos que, en estos nuevos tiempos, y como bien con esa firmeza y sabiduría lo supo definir Fidel, entendiendo los cambios de los tiempos, que no es fácil, cómo traducir los cambios de los tiempos cuando se tenía una concepción que luego solo en la mente se repitió en nuestra América en Nicaragua, después de Cuba fue Nicaragua, y fue Fidel y Raúl y este pueblo entrando victorioso el 19 de julio de 1979 allá en Managua (Aplausos). Fue la última revolución triunfante del siglo XX.

Luego vino la desintegración de la Unión Soviética; la Unión Soviética generosa, noble, solidaria y punto de balance en nuestro planeta frente a las amenazas expansionistas del imperialismo. Y vino el período especial, y recuerdo que Fidel me invitó, allá por el año 1991, a Santiago a conmemorar, y luego conversando, y ya trabajando para enfrentar el período especial, con Raúl, con los cuadros de la dirección del Partido de todas las medidas que tendrían que tomar. Pero en todas esas medidas, en todos esos planteamientos que Fidel hacía y practicaba, ahí no existía la palabra un paso atrás, ahí no existía la palabra concesión, ahí no existía la palabra rendición, sino que se trataba de reafirmar este proyecto hermoso, solidario, socialista de afirmarlo, fortalecerlo, ser más creativos y avanzar, como lo ha logrado hacer Cuba, que ese fue un tránsito realmente heroico, una pequeña nación bloqueada, asediada, prácticamente sola en nuestra América; claro, con la solidaridad de los pueblos, pero prácticamente sola librando esa batalla.

Fue desde 1987 o 1988 que empezó ya a producirse la desintegración de la Unión Soviética, hasta aquella fecha también mágica, 1998, y lo que nadie se esperaba, y lo que los revolucionarios habíamos soñado por años, y es que se produjese una revolución en un país latinoamericano, caribeño, con más desarrollo económico, con más fortaleza que la que tenía Cuba y que la que tenía Nicaragua. ¡Cómo soñábamos! Y allí, en esos momentos, verdaderamente difíciles, dramáticos, cuando desde los años 1987, 1988, 1989 venían ya los fariseos anunciando el fin de la Revolución Cubana, 1988. Y digo yo, no son casualidades, era Fidel, antes de 1998… (Maduro le dice que el 4 de febrero de 1992, la parte armada. Primero fue el levantamiento el 4 de febrero de 1992, fue un momento que fue ya de terrible masacre del pueblo, que se conoció como el Caracazo, y allá irrumpió Chávez; pero luego la cárcel, y el tiempo corría, y parecía que aquello ya se había frustrado. Pero Fidel, con esa visión, con esa sabiduría, bueno, invitó al Comandante Chávez aquí a La Habana, estaba aquí en La Habana, en diciembre de 1994, cuando ya él había salido de la cárcel. No estaba aquí en La Habana. De pronto me avisan que Fidel me manda a buscar porque tenemos un acto allá en la Plaza Bolívar de La Habana Vieja. ¿Y con quién me encuentro? Con el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías (Aplausos). Vino la batalla de Chávez, y vino la batalla de Chávez planteándose el camino que se había planteado Allende, y Fidel no titubeó en darle su respaldo, confiar en lo que le decía su sabiduría a Chávez que conocía bien a su pueblo, y finalmente la victoria por la vía electoral de la Revolución Bolivariana en las elecciones de 1998 y la toma del poder en enero de 1999 (Aplausos); pero está claro, a Chávez le intentaron también hacer lo que le hicieron a Allende, porque las elecciones son buenas, son justas, son democráticas cuando ganan las derechas proimperialistas y serviles; pero cuando las ganan los revolucionarios, entonces no son justas, no son democráticas y hay que hacerle la guerra, como se la hicieron a Allende, como se la hicieron a Chávez, como se la hacen hoy a Nicolás (Aplausos).

Y estamos viviendo un nuevo tiempo en nuestra América. En medio de una correlación de fuerzas que, digamos, se ha debilitado, se logró instalar con la Revolución Bolivariana un cambio profundo en nuestra región, y vino el ALBA, obra de Fidel y Chávez, y vino PETROCARIBE, obra de Fidel y Chávez (Aplausos), y vino la Misión Milagros, para que los que no podían ver pudiesen ver, obra de Fidel y Chávez (Aplausos).

Y empezaron a producirse cambios por la vía electoral en toda la región, y esto permitió, bajo esa fuerza de los pueblos, y la firmeza de todos los gobiernos independientemente de su ideología que se concretara el sueño de Bolívar con la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños, se hizo realidad (Aplausos). Primero la sede fue en Caracas, con Chávez, y luego, fue Chile, y luego fue Cuba, con Raúl presidiendo la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; es decir, nació, nació lo que el imperio se había empeñado en dividir para dominar mejor. Finalmente nació y está viva y, es cierto, que en este nuevo período ha habido reveses, pero el cambio que ya se produjo en América Latina y el Caribe es cualitativo, es irreversible y no habrá amenazas, ¡no habrá amenazas! (Aplausos), ni sanciones, ni bloqueo que vengan a destruir esta unidad latinoamericana y caribeña que de por sí, ya significa una nueva actitud, una nueva bandera de independencia, de soberanía para los pueblos de nuestra América y el Caribe (Aplausos).

Yo le pido a Dios, le pido a Cristo que nos mantenga bien cerca a Fidel, con su sabiduría y con su firmeza en estos momentos en que tocan tambores de guerra.

¡Sabiduría y firmeza! ¿Para qué?, para que juntos los latinoamericanos y caribeños logremos seguir defendiendo el derecho a la paz, a la estabilidad, a la seguridad de nuestros pueblos.

Hoy más que nunca la unidad latinoamericana y caribeña se hace imprescindible, más allá de las ideologías, porque se trata de salvar el futuro de bienestar, de progreso de nuestros pueblos; se trata de salvar la soberanía de nuestros pueblos; se trata de salvar todo aquello que hemos logrado avanzar en todos los campos.

Es cierto, no podemos hablar que se ha avanzado de forma totalmente satisfactoria en el campo económico, en el campo social, en el campo del comercio internacional, etcétera; pero se ha avanzado, y tenemos que salvar eso que hemos logrado avanzar, y tenemos que lograr unidos latinoamericanos y caribeños persuadir a los gobernantes norteamericanos, y estoy seguro de que tendremos ahí el entendimiento, el respaldo del pueblo norteamericano, que hacia atrás ya no se puede caminar, solo hacia adelante, a seguir construyendo paz, amistad y solidaridad (Aplausos).

A Raúl, a Dalia, a toda la familia de Fidel y a toda esta gran familia que es el pueblo de Cuba, familia de Fidel les quiero manifestar todo nuestro amor, amor infinito, sin claudicaciones y con toda la solidaridad para este pueblo heroico, para este pueblo valiente que estamos seguro de que seguirá defendiendo las ideas de Fidel (Aplausos).

¡Que viva el pueblo de Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

Palabras de Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela

nmaduroFoto: Jose M. Correa

Nicolás Maduro Moros | internet@granma.cu / 301116

Queridos compañeros, compañeras:

Es impresionante la manifestación de amor del pueblo cubano de La Habana y del pueblo de Cuba en esta noche gloriosa de historia grande de la Patria común (Aplausos). Se desbordó La Habana de amor de la juventud, de las mujeres, de los militares (Aplausos); de amor fideliano.

¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel! (Exclamaciones de: “¡Qué los imperialistas no pueden con él!”)

No pudieron, ni podrán. No pudieron con Fidel, ni podrán con el pueblo de Cuba, ni con los sueños de esperanza y de vida de la Patria grande (Aplausos y consignas) No me provoquen (Exclamaciones de: “¡Maduro, Maduro, a los yanquis dale duro!”)

¡Qué viva Fidel! (Exclamaciones de “¡Viva!”)

¡Qué viva Chávez! (Exclamaciones de “¡Viva!”)

¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)

Es impresionante de verdad, le estaba diciendo a Raúl, nuestro querido hermano mayor, general de Ejército, presidente del Consejo de Estado y de Ministros y presidente del corazón de Cuba, nuestro hermano Raúl Castro Ruz (Aplausos), que no había mejor forma de decirle hasta pronto, hasta siempre a Fidel, que lo que se ha hecho en esta plaza llena de energía histórica, de páginas escritas durante seis décadas de batalla, al escuchar la fuerza de las ideas de la diversidad cultural, política del mundo; líderes, lideresas, gobiernos, hombres y mujeres de cinco continentes han venido a decir en todos los idiomas del planeta Tierra: ¡Fidel, hasta siempre! ¡Fidel, presente! (Aplausos.)

Y nosotros hemos venido en una delegación llena de amor, de agradecimiento, porque nos consideramos hijos de Chávez, y ser hijos de Chávez es representar lo más grande de lo que asumió nuestro Comandante, porque él se asumió hijo de Fidel Castro Ruz, de sus ideas y de su ejemplo (Aplausos).

Como decía Daniel Ortega: Comandante invicto. Daniel acaba de romper el récord en una victoria electoral de casi 80% del voto del pueblo nicaragüense (Aplausos).

Cuando parecía que las luces se apagaban en el mundo surgió la fuerza de Bolívar otra vez, 4 de febrero de 1992, nuestro invicto Comandante Hugo Chávez, y no había terminado de salir de la cárcel de la dignidad, cuando lo primero que hizo fue preparar sus maletas y venirse hasta Cuba, 1994, a saludar al Comandante de la dignidad de América Latina y el Caribe, Fidel Castro (Aplausos). No hubo un día que desde aquella época la prensa burguesa e imperialista no le dijeran: Fidel, el abrazo de no sé qué cosa, le decían, y siempre Chávez nos decía: “La señal está marcada, la Revolución Bolivariana que apenas nace es hermana del alma y de la historia de la Revolución Cubana.” Así ha sido, así será por ahora y para siempre por designio de los gigantes que nos fundaron.

Hoy hemos venido en una delegación llena de esa carga, de ese amor, y quiero hablar en nombre de la voz de millones, está presente en la delegación de la República Bolivariana de Venezuela, el compañero hermano mayor del Comandante Chávez, Adán Chávez Frías; sus dos hijas: Rosa, María (Aplausos).

Por nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana el general en jefe, Vladimir Padrino; la almiranta en jefa, Carmen Meléndez; el diputado Elías Jaua; el gobernador Tarek; el embajador Rafael Ramírez; el periodista Ernesto Villegas y Walter Martínez, que anda por ahí; una delegación cívico-militar y con ese espíritu.

Hemos venido aquí a este lugar sagrado para honrar al eterno joven, al eterno soñador, al eterno rebelde. De la Patria de Bolívar y de Chávez traigo una voz, Comandante, una voz que lleva en sí millones de voces para decirle con la mayor admiración y la mayor gratitud: ¡Comandante, misión cumplida, misión cumplida, sí, plena y espléndidamente cumplida! (Aplausos.)

Hoy con tu partida, Fidel, con su cambio de paisaje, como dijera nuestro cantor Alí Primera, puedo comprender cabalmente aquellas palabras que nos dijera a Evo y a mí el 13 de agosto del año 2015 cuando cumplía 89 años, y en una larga conversación de pronto nos vio a los ojos con su mirada de águila y nos dijo: “Maduro, Evo, yo los acompaño hasta los 90 años” (Aplausos). Y yo le dije sorprendido, porque Fidel todo lo que decía lo cumplía, le dije: “No, Comandante, no nos puede dejar.” Y él me miró con mirada compasiva como de un padre a un niño y me dijo: “Ya yo hice lo que tenía que hacer, ahora les toca a ustedes, Evo, Maduro, a ustedes.” (Aplausos). Contundente, inobjetable. Ahora nos toca a nosotros y a nosotras. ¡Es así, Fidel! (Aplausos.) Él sobrecumplió su misión en esta tierra, la sobrecumplió más allá de las expectativas más grandes que pudiera haber. Pocas vidas han sido tan completas, tan luminosas. Se va invicto, eso es mejor, como dicen ustedes, no se va, se queda invicto entre nosotros, absuelto, ¡absolutamente absuelto por la historia grande de la Patria! (Aplausos.)

Ahora también comprendo otras palabras suyas vertidas en una de las tantas lecciones que hasta ahora no hace mucho nos impartió y que fueron publicadas en el año 2007 bajo el título Reflexiones del compañero Fidel, y nos decía, sobre todo a la juventud, a los más jóvenes, a los niños y a las niñas que ya levantan con su conciencia este tiempo: “De no existir la convicción del valor de la conciencia y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambios en cualquier período de la brevísima historia del hombre.”

Fidel siempre estuvo seguro del valor de su propia conciencia, lo estuvo con fidelísima convicción para honrar así su propio nombre de pila, de tal seguridad venían su increíble coraje histórico, su valentía a toda prueba.

Quiero evocar en esta hora una frase de Víctor Hugo a la que tantas veces hizo referencia nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, cito: “No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo.” En realidad y en verdad Fidel se hizo una idea invencible a la que le llegó su tiempo y que se extendió en el tiempo de generación en generación en la Patria grande y en toda la humanidad (Aplausos).

Cuando digo Fidel, cuánta historia decimos, tantos nombres, tantos hombres, tantas mujeres, Moncada, Abel, Haydeé, Melba, Raúl, Vilma, Juan Almeida, Granma, Frank, Che, Camilo, Daniel, Sierra Maestra, Girón, las dos Declaraciones de La Habana, la Crisis de Octubre, Martí, Martí, Martí, ¡siempre Martí!, y pare usted de contar cuánta historia y tantos nombres que se agolpan, como vienen en memoria fervorosa de esta Revolución Cubana y de su líder histórico, de la obra magna de este inmenso adalid de su tiempo y de los tiempos que vendrán.

Cuando digo Fidel, digo, en letras mayúsculas: REVOLUCIÓN BOLIVARIANA DEL SIGLO XXI y digo CHÁVEZ, ¡siempre Hugo Chávez, su amado hijo, su entrañable discípulo! (Aplausos.)

Y recuerdo las palabras del Apóstol que usted, Comandante Fidel, Comandante del ALBA encarnó con infinito amor, con infinita generosidad: cuando el Apóstol visitó Caracas en 1881, no habiéndose secado y limpiado el polvo de los caminos, se presentó frente a la estatua del Libertado Simón Bolívar en el centro de Caracas para pronunciar su discurso y siempre recordamos su sentencia: “Deme Venezuela en qué servirla y ella tiene en mí un hijo”, dijo José Martí. Sí, Fidel, un hijo de Venezuela (Aplausos), sí, porque siempre estuvo listo para servirla, para que les llegaran los médicos a los humildes, para que llegaran los entrenadores deportivos a la juventud para sacarla de las drogas y la delincuencia; sí, para que llegaran los alfabetizadores a llevar la educación, la luz, la cultura a nuestro pueblo (Aplausos).

Hijo de Venezuela, Fidel, la gratitud no es tan debida como la admiración, porque sin el apoyo y la solidaridad de la Revolución Cubana en todos los terrenos, en los momentos más difíciles del golpe de Estado del año 2002, de los sabotajes petrolero y la guerra económica del 2003, del intento de intervención por parte del gobierno de George Bush, de los intentos de asesinato del Comandante Chávez, sin el apoyo de la Revolución Cubana y sin su ejemplo de lucha y su inmensa capacidad de solidaridad, hubiese sido sin duda alguna más duro el camino, más lento el avance de nuestra joven Revolución.

Fidel, el amigo entrañable, delgado, sabía también lo que era estar inmerso en un mundo de pura adivinación poética, no tiene entonces nada de extraño que la fecha de su partida, como dijera el presidente Peña Nieto, 25 de noviembre, a 60 años del Granma, no tiene entonces nada de extraño que la fecha de su partida de este plano terrenal coincidiera exactamente con la salida del Granma desde el puerto de Tuxpan, México, un 25 de noviembre de 1956, hace 60 años (Aplausos).

Allí iban Fidel, Raúl, el Che y Camilo, y creo, a esta altura de la vida, íbamos todos ya junto con ellos, en sus sueños. Allí iba Fidel al mando de aquella expedición libertaria que cambió el rumbo de la historia de Cuba, de la Patria grande y de la humanidad. Esto no es mera casualidad, creo que es causalidad, como diría ese otro grande de Cuba llamado José Lezama Lima.

Hay que volver a Tuxpan, hay que volver al Granma, hay que partir de nuevo, Raúl, a bordo del Granmacada vez que las circunstancias lo ameriten, cuando los nuevos desafíos y las nuevas batallas por la vida de nuestros pueblos así lo determinen. ¡Fidel se ha embarcado otra vez en el Granma, y vuelve, y volverá por todos los caminos convertido en millones de hombres y mujeres de esta Revolución Cubana que marca el tiempo del futuro! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Yo soy Fidel!”)

Porque hay muchos aprendices de brujo por ahí, con todo mi respeto por los brujos (Risas), pronosticando otra vez a Cuba, que si Cuba va para acá, que si Cuba va para allá. Cuba tiene marcado un destino, una trayectoria histórica, por eso creo que esa trayectoria histórica, con el símbolo de la partida de Fidel, va a ser reafirmada y renovada con nuevos bríos y fuerza revolucionaria y socialista, salida de la profundidad de la ética de un pueblo que ha sabido aprender a hacer su propia historia (Aplausos). Que los aprendices de brujo se dediquen a otra cosa (Exclamaciones.)

Por eso es que creo que hay que volver a Tuxpan, al Granma, como volvía siempre Fidel a su raíz más genuina. Estamos ya en capacidad de descifrar el sentido profundo de unas palabras suyas dichas con fidelísima convicción. Decía Fidel: Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida.

Y lo sabemos, Comandante, usted no va a descansar; luego de concluido su periplo existencial en este mundo, como Bolívar, como Martí, como el Che, como Chávez, usted pertenece al linaje de los que se quedan velando. Como Bolívar, como Martí, como el Che, como Chávez, usted tiene mucho que hacer en la Patria Grande todavía, y seguiremos oyendo su voz en redoble de conciencia cuando nos dice: ¡El deber de todo revolucionario es hacer la revolución! (Aplausos.)

Al cumplir sus 80 años, nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez le escribió de puño y letra una hermosísima carta, que sabemos que usted valoraba altamente.

De ella extraigo dos párrafos, en los que inspirándose en el memorable poema de Juan Gelman, Fidel, nuestro Comandante nos estaba hablando para hoy y para el porvenir. Cito la carta, dice Chávez: En verdad es gracias a tu ejemplo, Fidel, de dignidad y coraje, que la historia ha agrandado sus portones; quienes afirmaban que esta, la historia, había llegado a su fin, se equivocaron, seguimos y seguiremos entrando tras tus pasos, con tu ejemplo, hacia la definitiva y segunda independencia. Y seguía afirmando Chávez: Pero hay otros portones y son aquellos por los que entran quienes pueden desaparecer físicamente, pero a los que la muerte no pueden ni podrán matar. Son los portones de la inmortalidad, por ahí han pasado Bolívar, Sucre, Artigas, Martí, Sandino, Zapata y el Che, y pare usted de contar, y hacia ellos se encaminarán tus pasos algún día, un día que espero lejano, muy lejano. 13 de agosto del año 2006 (Aplausos).

Los portones de la inmortalidad se abrieron de par en par un inolvidable y doloroso 5 de marzo de 2013, para que pasara adelantado su hijo y discípulo, el Comandante Hugo Chávez.

Son los mismos portones que este 25 de noviembre de 2016 se abrieron de par en par para usted, Comandante, los mismos portones que —como decía Chávez— solo pueden abrir la viva memoria y la gratitud de los pueblos, el amor de millones de hombres y mujeres.

Querido Raúl; querida compañera Dalia; hijos del Comandante, Fidel, Alexis, Alexander, Antonio, Alejandro, Ángel, nietos, nietas; pueblo de Cuba:

Con Martí decimos: La vida humana sería una invención repugnante y bárbara, si estuviera limitada a la vida en la Tierra. Cristianos como somos, así soñamos y así sentimos, y esperamos algún día, como producto de nuestra conducta en la Tierra y en nuestra lucha, aspiramos algún día más allá de esta vida poder volver a ver la sonrisa de estos gigantes: Fidel Castro y Hugo Chávez (Aplausos). Y con ellos, nuestros héroes, se cumple otra máxima martiana. Dice Martí: La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

¡Misión cumplida, Comandante Fidel Castro! (Aplausos.)

Hoy nos toca a nosotros; les toca a ustedes, mujeres; les toca a ustedes, estudiantes, jóvenes, obreros, profesionales, campesinos, militares patriotas, nos toca a nosotros y a nosotras, hoy nos toca levantar las banderas de la independencia de la Patria Grande; hoy nos toca sostener las banderas de la dignidad y la libertad de los pueblos (Aplausos).

Hoy, Comandante Raúl Castro, ¡a nosotros nos toca llevar las banderas del socialismo bolivariano, martiano, cristiano del siglo XXI, por ellos, para ellos y con ellos! (Aplausos.)

Fidel, tu obra es el faro que iluminará por siempre a los pueblos del mundo. Con el concepto de Revolución lo juramos desde el alma, lo haremos; a pesar de las dificultades lo haremos, seguiremos el camino victorioso de este gran fundador de la Patria Grande (Aplausos).

Raúl, Cuba, a nombre de todo el pueblo cubano, del pueblo venezolano, a nombre del gobierno revolucionario que presido, hoy más que nunca te digo aquí: ¡Cuenta con la Revolución Bolivariana! ¡Cuenta con Venezuela! ¡Hoy más que nunca unidos! ¡Hoy más que nunca juntos para seguir transitando los caminos y abrirle el horizonte al siglo XXI al cual tenemos derecho! (Aplausos.)

Fidel: ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos! (Aplausos.)

¡Que viva Cuba libre! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Fidel! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Chávez! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Que viva Raúl! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

 

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