Con temor y angustia vive tras ser agredido por Policía Municipal de SLP el año pasado

_mg_8154-fileminimizerFoto: H. Guevara

Texto: Héctor Pech

San Luis Potosí, S. L. P., 10 de octubre de 2016

“Aún vivo con miedo de que él me quiera hacer algo, que tome represalias, no solo contra mí sino también contra mi familia”, expresa angustiado Juan Carlos Gutiérrez Muñiz, joven de 24 años de edad, vecino de la Colonia Prados II de esta ciudad, quien a finales de enero de 2015 sufrió una artera agresión por parte de un elemento de la Policía Municipal, quien hasta la fecha no ha sido castigado debidamente por ese hecho.

A raíz de la agresión, por la que casi pierde los dos brazos, Juan Carlos asegura que no ha vuelto a ser el mismo, que ‘ha perdido el ánimo’ pues no se le ha hecho justicia debidamente y prácticamente no lo contratan en las fábricas por la placa y los clavos que tiene en ambos brazos.

“Por ese ataque que sufrí sin razón, si les tenía algún respeto (a los policías), ahora ya no”, asegura tajantemente.

-¿Qué pasó ese día?

-Eran cerca de las 12 de la noche del 3 de enero de 2015, yo iba rumbo a la tienda junto con mi hermana, Norma Aracely Muñiz Martínez. En la Calle 34 esquina con 79, Colonia Prados II, había un pleito de pandillas y al momento que regresamos a la casa de mi hermana que empiezan a correr todos los chavos, me saco de onda, y en eso se nos acerca una patrulla de la Policía Municipal, hacen alto total y se baja un policía quien me da un cachazo debido a lo cual quedé seminconsciente, seminoqueado, y entonces se monta sobre mí haciéndome las manos hacia atrás, cuando trato de voltear a ver qué pasaba el policía me agrede verbalmente y al mismo tiempo saca de la parte de atrás de su cintura una pistola con la que me dispara en las manos. Se levanta y empieza a hablar por su radio utilizando una clave, y en ese momento regresa la patrulla a la que se sube del lado del copiloto para retirarse inmediatamente, dejándome tirado.

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Foto Especial

“No sentí los disparos porque estaba como ‘noqueado’, pero sentía que las manos las tenía dormidas, de hecho tenía un dedo sobre el otro y no me había dado cuenta de lo que me pasó, sino que al levantarme y al empezar a reaccionar, siento un cosquilleo en las manos y veo que en la mano izquierda tengo tremendo agujero, mientras que la derecha no la podía ‘desdoblar’ (sic) y trato de ver si no tenía otro agujero, y sí lo tenía, fue el balazo que perjudicó el hueso de esa mano, me lo quebró, no tengo hueso en esa mano, es una placa metálica la que tengo”, recuerda Juan Carlos.

-¿Se te alojó la bala?, ¿de qué calibre era?

-Sí, era 22.

-La pistola con la que te disparó ¿era la de cargo?

-No, la de cargo la tenía enfundada en la parte de adelante y con la que me disparó la sacó de la parte de atrás de su cintura.

-¿Había testigos al momento de que te agredió?

-Sí, eran varios, entre ellas mi hermana.

-Carlos nos platicabas que hubo otro incidente en el Instituto Mexicano del Seguro Social, a donde te llevaron para atenderte médicamente.

-Después de que me hirió el policía, llegué a la Clínica 50 donde me pasaron a Urgencias porque me vieron ensangrentado y me pidieron la credencial de derechohabiente, lo cual intenté dar. En ese momento, los médicos que ahí se encontraban me pusieron vendoletas y me empezaron a curar, pero al momento de checar en la computadora vieron que ya se me había vencido el Seguro e inmediatamente me quitaron las vendoletas y vendas y las tiraron a la basura, dejando al descubierto mis heridas y así como llegué así salí de la Clínica 50 del Seguro Social.

-¿Te quejaste en ese momento?

-Sí, les dije que si habían visto que no tenía seguro, ni modo, pero si usaron las vendas y se ensuciaron, pues me las hubieran dejado. Me dijeron que no, que les iba a perjudicar que ya no era derechohabiente.

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Foto Especial

-¿A dónde fuiste después del Seguro Social?

-Al Hospital Central, donde me atendieron después de las seis de la mañana, cuando me pusieron una férula para no mover el brazo, después me tomaron varias radiografías luego de lo cual determinaron que me tenían que operar de urgencia porque se me había quebrado el hueso, para colocarme la placa que ahora traigo. Me operaron el lunes siguiente que era 5 de enero.

-¿Demandaste al elemento que te agredió?

-Sí, me decían que iba a proceder, pero que iba a ser ‘muy lento’ y después me traían por diversas Mesas (del Ministerio Público), en una de ellas el licenciado que estaba ahí me dijo que me iba a carear con el policía y hasta la fecha esto no ha ocurrido.

-¿Hasta ahora no has regresado con ellos?

-No, de hecho un agente de la Policía Ministerial dijo que ‘me podía ayudar’ y acudió a  la Mesa como en dos ocasiones, pero cuando iba no hacía nada, solo se ponía a platicar con la gente que estaba ahí.

-¿Qué ocurrió cuando fuiste a poner tu denuncia inicialmente?

-Me dio risa, cuando al momento de hacer la denuncia me dijeron ‘no te pudo haber balaceado porque sí, le has de haber hecho algo’. ¿Cómo le voy a hacer algo? Si me dio un cachazo en la cabeza y quedé noqueado, qué hago. Al momento de subirse sobre mí, ¿cree que le podía hacer algo?  Mi hermana que estaba embarazada, ‘se le puso al pedo’ (sic) por la forma en que me agredió, a lo que el policía le dijo que para qué se metía y si seguía también ella ‘iba a valer’

-¿Has vuelto a ver al policía que te disparó?

-Sí, de hecho me conoce y yo también lo tengo bien ubicado y cuando pasa frente a mí se burla cínicamente, a veces hasta mentándome la madre. No sé por qué lo hará, si porque es policía, porque es un funcionario público, no sé qué poder tenga al traer el uniforme. Me he encontrado con él en diversas ocasiones, unas 10 veces y cuando pasa se ríe y me dice de cosas, como para que yo lo agreda  y así perjudicarme.

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Foto Especial

“Así como pasa riéndose y burlándose de mí, temo que pueda hacer otra cosa, si tuvo la suficiente capacidad para dispararme como lo hizo, pienso que si procedo contra él, y lo castigan, posiblemente pueda llegar a hacerme algo más. Aún vivo con miedo, de que él me quiera hacer algo, que tome represalias, no solo contra mí sino también contra mi familia”, considera con mucho temor.

-En algún momento ¿pensaste que pudiste haber perdido las dos manos?

-Sí, porque un doctor me dijo que la mano derecha a lo mejor ya no volvería a funcionar como antes, ya que al momento de destruir el hueso la bala se alojó en medio de los tendones, por lo que la mano podía haber quedado inutilizable, afortunadamente no fue así a pesar de que ahí tengo cinco tornillos. Si no las tuviera,,, ¡ni para pedir limosna!

-Obviamente que dejaste de trabajar.

-Sí, durante cuatro meses y una semana, entre enero y abril de ese año, en los que tuve inmovilizadas ambas manos, recibiendo ayuda por parte de mi familia. Las tenía con yeso

-Obviamente que también perdiste el trabajo.

-Sí, trabajaba en un comedor industrial, a donde avisé que había sido herido de ambas manos, que no podía trabajar y aunque no me despidieron totalmente, me dijeron que regresara cuando me recuperara.

-Después de la agresión que sufriste y de tu recuperación ¿has tenido problemas para conseguir trabajo?

-Sí, desde esa fecha no llevo una vida normal, no me aceptan en ninguna fábrica porque tengo esa placa que me puede perjudicar no solo a mí sino también a la empresa que me acepte, hay rechazo por parte de las fábricas donde me dicen que no se pueden arriesgar a contratarme, porque me puedo perjudicar yo mismo, o a la fábrica si me llegara a pasar algo, ya que tienen máquinas magnetizadas y yo tengo la placa, lo cual podría ocasionar algún accidente.

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Foto Especial

-¿No has acudido a la Comisión Estatal de Derechos Humanos o a alguna otra dependencia, como Atención a las Víctimas?

-No, porque no las conozco ni sabía a quién acudir, aparte por miedo de que hubieran represalias por decir algo, de que me hicieran algo a mí o a mí familia.

-¿Cuándo fue la última vez que hiciste algún trámite ante alguna autoridad sobre tu caso?

-A finales del año pasado. Como que le bajan el ánimo a uno porque, tanto que estuve peleando por mis manos, gracias a Dios las tengo. Me bajaron la autoestima, porque luchaba para que se hiciera justicia y finalmente me dan la espalda y por eso pensé que simplemente había que dejarlo así. Aunque pensé que algún día podría hacerme justicia por mí mismo, ya que con todo esto lo obligan a uno a eso.

-¿Qué buscas?, ¿qué pretendes?

-Que se haga justicia, si a mí me lo hizo seguramente que también podrá hacérselo a otra gente.

-¿Tienes algún abogado que te pueda defender?

-No (lacónicamente)

-En resumen, ¿confías en la justicia?

-No, ahora sí como dicen, uno ya no confía ni en su propia sombra, mucho menos en las autoridades. A lo mejor confío en un desconocido y no en ellos (la policía), al momento de hacerme lo que me hicieron si les tenía algún respeto, ahora ya no.

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